Por lo que aún podemos conseguir

Solo nuestra mala brújula nos hace compararnos con los de arriba, y no con los de abajo, que ya no están en el campeonato. Nos hace desear lo que no tenemos, en lugar de agradecer lo que todavía podemos conseguir.

Desde dentro de la selección se pierde la perspectiva, pero hoy es un día que dentro de diez años no habremos olvidado. Debemos estar en cada instante, en cada rebote, en cada pase. Unos animando, otros jugando. Todos acompañando en esta pequeña final envuelta en tanta emotividad. Lo que das te lo das; lo que quitas te lo quitas. Por eso hoy debemos vaciarnos siendo uno. En el partido por la medalla de bronce que jugamos hoy contra Rusia, hay varios nombres que merece la pena tener presentes. Primero, los de España.

Don Juan Carlos Navarro. Guardo en mi memoria la magia de los momentos que nos regaló, y el nombre eterno que deja para un tipo de tiro, “la bomba”. Nos dice adiós dejándonos un estilo para siempre. Solo podemos darle las gracias desde el corazón. Él hoy es parte de nuestra motivación.
Sergi Llull. Cuando alguien se deja el alma y el cuerpo por el equipo, fuera y dentro de la pista, hace que siempre estemos en deuda con él. Todavía se pueden encontrar más razones para esto si esa persona es alguien que transmite más energía, como es el caso de Llull, lesionado durante la preparación del Eurobasket.

Álex Abrines. Cuando alguien quiere estar a nuestro lado, de todas todas, se convierte en otra de las buenas razones para que el equipo se vacíe.

Enfrente tendremos a Rusia, un equipo joven, con mucho corazón y mucha ambición. Varios de sus jugadores proceden de mi grupo de trabajo en el Khimki.

Alexey Shved. Todo talento. Dentro de la pista, es un anotador y un asesino; fuera de ella es una persona cercana, familiar, alguien con quien ha sido un lujo poder trabajar.

Dmitri Khvostov. Me enamoró desde el primer día de trabajo. Alegre siempre, contagia esa alegría al equipo. Es un base de los de antes que las mete como los de ahora. La selección se basa en ellos dos y todos los que los rodean son auténticos finalizadores. La de Rusia es una cultura basada en el tiro. Cualquiera puede hacerlo. Esperemos poder defenderles cada lanzamiento y cada segundo, sin dejar nuestra esencia de juego en contraataque y juego llegando.

Por los que están, por los que siempre nos han apoyado, por los que no pueden estar y por los que se van. Pocas veces la vida nos fija una fecha y una hora para ponernos a prueba. Hoy es el día y la hora: domingo, 16.30. Solo tenemos que ser como somos y jugar este partido como si fuera el último. Por todos los nombres que nos han acompañado. Y por nosotros.