Las chicas del Estudiantes ahora pueden alzar la voz

Desde la cafetería del polideportivo de Magariños, tras la cristalera, se ve casi a ras de suelo el parqué y el pasado. Y el futuro. Todo envidiable, mientras suena el ‘plaf, plaf’ de la pelota contra el piso. Aquí empezó y empieza todo.

El presente es a lo que vamos: en esta esquina de la madrileña calle Serrano, adosado al Instituto Ramiro de Maeztu y junto a la Nevera –instalación mítica también en la historia estudiantil–, Marta Sagi-Vela, la directora responsable del equipo femenino del Movistar Estudiantes, puede recomendarte cualquier tarde seguir la pista a dos o tres estrellas del baloncesto que nadie conoce todavía. Lleva al club en la sangre, así que lo dice desde las entrañas. Está orgullosa de todas sus chicas, pero es que las mayores le están dando alegría tras alegría desde hace meses. “Lo más parecido al Estudiantes que yo conocí de niña es el primer equipo femenino actual. A todos los niveles: estudian, trabajan y además entrenan y juegan. Hay que buscar horarios para que las que trabajan lleguen a tiempo, y eso no se encuentra en el baloncesto profesional hoy en día, pero antiguamente era así con el masculino también”, explica.

En Magariños, además de baloncesto se respira tranquilidad. Esa tranquilidad que solo te ofrece el saber que has hecho bien las cosas. Sagi-Vela es consciente también de las responsabilidad de ser un espejo en el que las jóvenes deportistas puedan mirarse con ilusión. “Si después de nuestros 27años, el club [femenino] continúa es porque es algo bueno y porque las chicas son capaces de educarse y tener las mismas oportunidades. No hay más que ver a las pequeñas, cada vez que vienen, cómo se tiran encima de Mariana, la capitana. Es un referente parta todas las chicas. Aquí todo el mundo sabe quién es Mariana”, dice.

El anterior ascenso fue en 2008

Esa capitana de la nueva ola del Estudiantes femenino, Mariana González, tras 13 temporadas en el equipo construyendo poco a poco sus dobles figuras, ya sabe que en esto tan pronto como subes, bajas, y esta vez quiere quedarse con sus compañeras en Liga Femenina 1 para saborear como un manjar la plaza y el éxito que lograron en abril tras un ‘playoff’ dramático y una racha de victorias sobre la que cabalgaban desde diciembre. Mariana, tras el ascenso, y aún en caliente, declaraba en rueda de prensa: “Segundo ascenso [el anterior fue en la temporada 2007/08], igual de emocionante o incluso más este porque me siento más parte de la victoria. Allí también, pero en este todavía más. Y diferente equipo. En este somos más jóvenes, tenemos menos experiencia. En fases de ascenso habíamos estado solo en dos o tres. Ha sido totalmente diferente para mí, esta fase de ascenso es lo más, es el sueño que siempre he tenido”.

Dos años después del anterior ascenso, el que recordaba la capitana, el Estu descendió, pero siguieron trabajando. Por Magariños, a media tarde, aparecen también Nacho Martínez, el director técnico del femenino, y Fito González, el entrenador que lidera un cuerpo técnico de altura en el que también están Lipe CristóbalYorch MartínAmaya Martín y, desde hace poco, David Gallego. Nacho Martínez explica quiénes son las culpables del ‘plaf, plaf’ sobre el parqué, la banda sonora original de esta charla: “Tenemos siete equipos femeninos de perfeccionamiento, luego tenemos muchos equipos de escuela y del instituto también. En los de perfeccionamiento, los más importantes, tenemos un alevín, dos infantiles, dos cadetes y dos júnior, además del sénior”.

Fito González, el entrenador, es metódico en sus explicaciones sobre el juego y sus entresijos. Tan pronto puede analizar una buena racha propia por un porcentaje de acierto engañosamente alto como destripar el juego de un rival basado fundamentalmente en su capacidad de rebote. Pero también cuida otra tipo de detalles, vitales para dirigir un grupo que juega contra la presión de la historia. “Cuidamos el ambiente dentro del equipo, cuidamos que vaya bien. Las personas del equipo encajan bien, son buenas personas, hay empatía entre ellas, se saben poner en el lugar de la otra, es una buena dinámica”, dice. Fito habla tan relajadamente como Marta, como Mariana, como Nacho y como todos. “Lo podemos fomentar nosotros desde el cuerpo técnico pero si ellas no fueran buenas personas, no calaría. Y son unas chicas estupendas”.

A ese buen ambiente también se refería Mariana tras el aclamado ascenso. “Todos los partidos de toda la temporada he tenido confianza en el equipo, por la serenidad, no perdemos los nervios, no nos echamos la culpa las unas a las otras”. Los malos momentos llegaron, y no fueron pocos, incluidos los diez puntos abajo en el partido decisivo ante Kemegal Cortegada. “Para mí, es la perfección como equipo, porque todas aportamos, todas animamos al resto”.

Calma incluso en los peores momentos del club

El Estudiantes femenino ha mantenido la calma durante todos estos años en la Liga Femenina 2 del baloncesto español, incluso en los momentos más angustiosos, cuando miraban de reojo los descensos –finalmente nunca consumados– del primer equipo masculino, que podría haber tirado por la borda quizá también el proyecto femenino. “Dentro de lo mal que lo pasamos y lo que sufrimos todos, los patrocinadores dieron un paso adelante y dijeron: ‘Nosotros seguimos'”, recuerda Sagi-Vela. “Movistar anunció que seguiría con nosotros, y eso te da una sensación de que te quieren, y no solo a nivel económico, sino de que apuestan por ti. Tenemos una joya. Pero no solo fue Movistar: fue Ahorramás, Zumosol, Asisa, que al día siguiente sacó un anuncio a página completa en toda la prensa que decía: ‘Con vosotros, en la salud y en la enfermedad'”. En los tiempos que corren, esto es difícil de creer, por desgracia. Pero se entiende mejor cuando se ve todo el sudor lo que hay al otro lado de la cristalera de la cafetería de Magariños. “Fue buenísimo”, se le escapa a la directora. “Se me pusieron los pelos de punta”.

Y en una esquina de la calle Serrano sigue fusionándose el pasado con el presente y con el futuro. Solo había un destino, eso ya lo sabía la capitana. “Para mí, no había otro fin que este”, comentaba Mariana tras conseguir el ascenso. Lo tenía claro. Por eso a veces no llega con tanta claridad el plaf plaf de la pelota sobre el parqué. Hay demasiado ruido porque las chicas de Estudiantes, esas a las que llaman las ‘Women in Black’, han levantado la voz.