España, con todos sintiéndose importantes

Cualquiera con un mínimo de experiencia en este tipo de torneos sabe de la importancia de comenzar con buen pie y ya hay selecciones que han pagado la tensión del debut. El jueves le pasó a algunas de las favoritas como Francia y Lituania, que ya suman en su tarjeta una derrota que puede acabar siendo vital. El aviso estaba ahí, aunque a los nuestros es difícil que les pillen por sorpresa. Esta generación dorada que nos ha dado tantas alegrías parece preparada y dispuesta a seguir haciéndolo.

A la espera de la aparición de sorpresas en el Eurobasket, la sorpresa la sigue dando nuestra selección, por cómo está sabiendo adaptarse a los cambios. ¿A qué equipo no le gustaría tener una transición tan dulce como la que está viviendo España? Muchos equipos nacionales pagarían lo que hiciera falta por saber cuál es la fórmula del éxito, la que permite que ausencias sensibles no se sientan tanto. Y lo cierto es que tampoco hay que romperse mucho la cabeza a la hora de dar una explicación. Tenemos un grupo bien capitaneado que se vuelca en hacer que los nuevos no se sientan como novatos y estos, por su parte, son capaces de transmitir esa hambre que un día les puede faltar a jugadores que llevan años en el Olimpo. En esta selección no se cansan de ganar ni permiten que la gloria haga desaparecer la motivación. Esa combinación es perfecta si se completa con un talento inequívoco de todos, veteranos y jóvenes.

Un buen ejemplo de cómo se plasma todo esto en la pista lo hemos visto ante Montenegro, con una selección española imparable en los dos aros. No ha admitido sorpresas porque desde la defensa ha jugado a muy buen ritmo y ha cogido una velocidad de crucero que sólo es capaz de parar un tiempo muerto o su decisión de poner el freno. En el futuro de este torneo puede ser fundamental el papel que han tenido los componentes de lo que llamamos segunda batería, o los jugadores con menos experiencia dirigidos por El Chacho. Han sido minutos brillantes en los que todos se han sentido importantes y hemos visto jugar a la selección a una velocidad tremenda. Tener jugadores físicamente fuertes y manejar un ritmo rápido, que contrasta con uno un poco más lento que ofrece el equipo con su primera batería, será importante porque encontraremos rivales de todo tipo y saber jugar a todo es algo que está al alcance de pocos.

Sobre el rival apenas pinceladas de Rice, Dubljevic o Vucevic y el recurso fácil de tirar de tres en muchas ocasiones ante la perfecta lectura defensiva realizada por España, que ha asfixiado al rival para después salir en transiciones rápidas. Otra muestra de que era un partido muy bien preparado. En esta línea, vamos a disfrutar una vez más de esta selección en este Europeo. Y vamos a seguir descubriendo o gozando con pequeños grandes detalles como, por poner un par de ejemplos, el juego de pies de Willy… ¡qué pocos pívots quedan que se muevan así y no se centren en tirar! o Juan Carlos Navarro ¿de verdad que viéndole en la pista todavía hay quien discuta su presencia? No hay una muñeca más fiable para estar ahí en el momento oportuno y si encima tiene la motivación extra de adornar con un éxito su despedida… La Bomba siempre.

A veces, con ver unos números basta para resumir un partido como este España-Montenegro: la selección ha capturado ocho rebotes más que su rival (39/31) y ha repartido ocho asistencias más (24/16). Además ha sumado seis robos más (12/6) y todo teniendo en cuenta que los montenegrinos han aumentado sus dígitos cuando ya nada quedaba en juego.

Si esto sigue así, huele bien y entonces podremos pensar que sí, que es posible, que vamos a por el tercer oro consecutivo y eso en la era moderna nadie lo ha logrado. Si hacía falta un reto, que dudo que este grupo necesite más motivación, ya está lanzado.